El wearable anti-covid que puedes hacer tú mismo

Sorry, this entry is only available in “European Spanish” For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.

Nos lo repiten, una y otra vez: “evita tocarte la cara”. Sabemos, desde el inicio de la pandemia, que la denominada zona T -formada por ojos, nariz y boca- puede convertirse la puerta de entrada perfecta del COVID-19 en nuestro organismo; entonces, ¿por qué nos cuesta tanto evitarlo?

Una persona realiza este gesto de manera inconsciente y espontánea entre 10 y 35 veces por hora. Robert West, investigador de la University College de Londres (UCL) y principal autor del estudio “Applying principles of behaviour change to reduce SARS-CoV-2 transmission”, publicado en Behavioural Insights Team, sostiene que se debe en gran parte a un mecanismo mental, un sesgo cognitivo, que hace que abordemos la solución a los problemas según su proporcionalidad. Es decir, igual que no mataríamos moscas a cañonazos, es difícil para el ser humano procesar que la solución a la mayor crisis sanitaria en un siglo está en nuestra mano y pasa en cierta medida por dejar de tocarnos la nariz. El estudio, firmado además por Susan Michie, investigadora también de la UCL, y Richard Amlôt, jefe de Ciencia del Comportamiento en la Salud Pública inglesa, explica que para llevar a cabo cambios en los hábitos y comportamientos de protección inconscientes, es necesario que las personas “comprendan lo que debe hacerse, en qué circunstancias precisas debe hacerse, cómo hacerlo y por qué es importante”.

“No podemos pensar que será suficiente solo con contarle esto a la gente; necesitamos ir mucho más allá en la capacitación y el apoyo de las personas para que hagan estas cosas de manera efectiva”

Robert West, investigador en la UCL

Wearables aliados en el aprendizaje de nuevos hábitos

Cambiar hábitos inconscientes es todo un desafío. El reto reside en poner conciencia a aquellas acciones que realizamos sin preocuparnos por sus consecuencias. Pero, ¿cómo conseguirlo si es algo que hacemos sin darnos cuenta? Fácil, generando una respuesta directa y automática cada vez que realicemos esa acción. Por supuesto, esto no es algo nuevo, se trata del sistema de recompensas y castigos que tiene lugar en el cerebro de todo ser humano y que los profesionales de la salud llevan investigando desde hace décadas. Para nuestra suerte, una vez más, la tecnología portable está de nuestro lado.

A raíz de esta pandemia empresas tecnológicas y emprendedores de todo el mudo, se han puesto manos a la obra para encontrar el wearable perfecto que nos ayude a evitar hacer este pequeño, pero significativo gesto: tocarse la cara. No obstante, puede que estos modelos sean demasiado caros, aparatosos o inaccesibles. Nosotros, y la misma NASA, te proponemos que lo construyas tu mismo.

Filosofía Do It Yourself

El centro Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA ha lanzado un pequeño dispositivo portable open source que, gracias a su sencillez, puede ser construirse todo aquel que quiera. El wearable llamado PULSE tiene un sistema de detección de movimiento que nos avisará a través de vibración cuando detecte que nos disponemos a tocarnos la cara.

 

PULSE_1

Construir este dispositivo es muy económico y relativamente sencillo, gracias a las instrucciones compartidas en GitHub, donde además añaden en enlaces de compra. Para ello se necesita: un sensor infrarrojos, un transistor PNP, una resistencia, el interruptor de encendido y apagado, un motor de vibración, cables y protectores, una pila de 3 voltios y su soporte, y pintura. Conseguir la carcasa exterior, es tan sencillo como imprimirla en una impresora 3D. Asimismo, la pieza completa tiene un tamaño total de cinco centímetros. Para su óptimo funcionamiento, el dispositivo debe quedar entre 15 y 30 centímetros por debajo de la barbilla. Conforme más acerques la mano a la zona de la cara, mayor será la respuesta vibratoria.