Los wearables, aliados tecnológicos en la lucha contra el coronavirus

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Todos los esfuerzos son pocos a la hora de hacer frente al virus más famoso y mediático del siglo XXI. Aquel que nos ha obligado a encerrarnos en casa, detener nuestro sistema productivo, tronchar nuestra economía y sentirnos como si fuéramos protagonistas de una distopia de ciencia ficción. El COVID-19 es un virus de nuestro siglo, no solo por su rápida propagación alrededor del planeta; sino también, por el amplio y diverso uso de la tecnología como uno de los aliados más eficaces para su detención. Drones, robots, conexión 5G y por supuesto, wearables son algunas de las herramientas tecnológicas que acompañan al ser humano en esta batalla.

El control del virus y su propagación implica un exhaustivo seguimiento de la población, con el objetivo de detectar posibles casos de infección y actuar lo más rápido posible. No obstante, en una sociedad hiperconectada y en continuo movimiento es difícil establecer mecanismos de control poblacional que ayuden a identificar los síntomas de posibles contagios. Es difícil pero no imposible.

Un casco inteligente, fabricado por la firma tecnológica Kuang-Chi Technologies, es capaz de tomar la temperatura a más de 200 personas en menos de un minuto en un radio de cinco metros. Este dispositivo portátil es utilizado por los policías de la ciudad de Chengdu (Sichuan), bajo la expresa autorización del Gobierno Chino. Este está fabricado con metamateriales diseñados por el Instituto Chino de Ciencia y Tecnología.

Por otro lado, la disciplina es otro de los factores clave para hacer frente al COVID-19. Disciplina a la hora de seguir las indicaciones pautadas por las autoridades sanitarias como lavarse las manos con jabón, utilizar pañuelos desechables, evitar tocarse la cara y por supuesto, quedarse en casa. Obedecer a estas directrices no siempre es fácil, ya que implican un cambio en nuestros hábitos diarios, muchos de ellos realizados de manera espontánea e inconscientes. Tocarse los ojos, la nariz y la boca, es un gesto habitual y en principio inofensivo, pero que en estas circunstancias puede suponer el principio de la infección. Tomar conciencia y evitar el contacto de nuestras manos con la cara es fundamental para evitar el contagio.

La empresa Slightly Robot ha fabricado Immutouch una pulsera inteligente que avisa al usuario cada vez que este realiza el gesto de tocarse la cara. Según afirma la empresa, las personas suelen tocarse la cara una media de 23 veces la hora, este es un acto que se realiza de manera espontánea e inconscientemente. Este wearable funciona de manera autónoma, tiene una batería de 24 horas de duración y utiliza sensores de movimiento para detectar cuando el usuario se dispone a tocarse el rostro. La modificación consciente de este hábito también ayuda a prevenir contagios de gripe y resfriado.