Wearables y distanciamiento social (parte 1): el chaleco inteligente

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En plena fase de desescalada una de las pautas más importantes para evitar la propagación del Covid-19, es el denominado distanciamiento social. Se trata de mantener una distancia de 2 metros entre personas que no habiten en el mismo domicilio. Y aunque existen discrepancias sobre cuánto tiempo se prolongará esta medida, está claro que después de esta crisis sanitaria el distanciamiento físico tiene todas las papeletas de instalarse de una manera u otra en nuestro día a día.

Después de más de dos meses de convivencia con la amenaza del covid-19, todos somos conscientes del papel fundamental que juega la tecnología en la lucha por controlar la pandemia. Entre el amplio abanico de opciones tecnológicas, los wearables se presentan como potenciales herramientas para el seguimiento de la población, el cambio de hábitos o el conocimiento y control de nuestra salud. Ahora que hemos entrado en una nueva etapa en la gestión de la pandemia, la nueva normalidad, los dispositivos portátiles pueden ayudarnos a respetar las medidas de seguridad como el distanciamiento físico.

Bodyguard 2.0, el chaleco inteligente que proporciona seguridad en el trabajo

Este es el chaleco de seguridad interactivo, fabricado por la empresa alemana Linden Material Handing que avisa a las personas usuarias de los posibles peligros por medio de señales luminosas, vibraciones y sonidos.

En sus inicios este dispositivo portátil estaba pensado para proteger a las y los empleados de grandes superficies donde se conviven con carretillas elevadoras y otros vehículos de manutención. El ruido del trabajo en las naves, las líneas de producción y los exteriores, el tráfico de carretillas y camiones; así como las estanterías altas, los pasillos estrechos, las mercancías apiladas y los cruces con mala visibilidad pueden generar situaciones de peligro para las y los trabajadores que circulan a pie.

El objetivo de este wearable es advertir de estas situaciones mediante vibraciones, señales visuales y acústicas en el momento que se detecta la aproximación de una carretilla. Ahora este sistema es destinado a ayudar a cumplir la pauta de distanciamiento social en estos mismo espacios, donde mantener las distancias no siempre es fácil. El chaleco inteligente con un peso de 300 g y una batería de 8 horas de duración (un torno completo de trabajo) tiene un precio de 499 € por unidad.

El fabricante austriaco de vehículos de carga Schwarzmüller ha sido la primera empresa de Europa en implantar este elemento como medida de protección de sus trabajadores. Su portavoz, Michael Prock, asegura en declaraciones telefónicas a EFE que al adquirir este sistema se asume “la responsabilidad de garantizar la salud de los trabajadores”; y añade, “evitamos también posibles y costosas interrupciones en nuestras líneas de producción en caso de un positivo (por el coronavirus), que nos obligaría a colocar a numerosos trabajadores en cuarentena”.